
"Santiago de Chile se despierta entre montañas", es parte de la letra de "Amaral" un grupo de música español. Quizás, hoy ese despertar es diferente, y no porque existan menos montañas, o no exista un despertar. Chile ha cambiado.
En las elecciones presidenciales del año 2009, y en segunda vuelta, el candidato oficialista Eduardo Frei, señalaba que de ganar la derecha en Chile, aumentarían las revueltas sociales, y alguien le señaló en su momento, que eso era casi evidente.
Los conflictos sociales, si bien estuvieron presentes en los 20 años de la Concertación, pudieron ser mejor controlados, o al ser moviemientos con dirigencias más cercanas, pudieron ser más civilizados, y téngase presente, que con ello no señalo que los conflictos por sí solos en el Chile de hoy son menos civilizados, ya que el escenario y contexto son otros.
Hoy en Chile, quien pueda recorrer su capital, la ve llena de vallas papales (rejas), que cubren la Plaza Baquedano (Plaza Italia), la Plaza de la Ciudadanía, etc. Es como si no pudiesemos transitar en democracia.
Los conflictos sociales, más fuertemente marcados por el problema estructural de la Educación chilena, ha sido la huella, que ha dejado en nuestras retinas estos hechos.
El Gobierno, dice "Miren a los violentistas", "Miren como marchan sin la autorizacón para ello". Y seguido me pregunto ¿Esto justifica lo desmedido en el actuar de algunos Carabineros?, claramente mi respuesta es categoricamente que NO. Acaso no ha marchado la familia, abuelos que ven como sus nietos se verán endeudados por años por este sistema desproporcionado en el futuro pago de sus créditos univeristarios, o padres de menores ingresos que se endeudan para que sus hijos asistan por un mejor pasar en Istitutos profesionales, o incluso en Centros de Formación Técnica (CFT).
Si vemos el marcado nuevo liderazgo de dirigentes de la Confech, en Camila Vallejos o Giorgio Jackson, también existen anónimos liderazgos, pero con una mirada muy en común, que va más allá de la calidad de la educación que en ese punto todos coincidimos. Va en la forma del ganar inescrupuloso del Lucro.
Si bien yo lo he dicho en anteriores escritos, que no comparto la gratuidad para todos, si creo que no puede ser sólo para los más vulnerables que señala el Gobierno, sin identificar un corte en esta mirada economicista-social. Si es así, nuevamente será la clase media la que siga siendo castigada.
Creo profundamente en el legítimo otorgamiento de más apoyo en educación a la olvidada clase media, a la que me siento muy parte. Sin el esfuerzo de mi familia, de mi madre y padre, no sería el profesional de hoy. Y quiero escuchar que muchos puedan hacer lo mismo, con esfuerzo y responsabilidad.
Quiero que en mi partido, la Democracia Cristiana, se esuche con fuerza la defensa a la clase media, tal como hace poco vimos a Diputados y Senadores, perfeccionar el Proyecto, hoy le del Postnatal de seis meses.
El Chile de hoy ha cambiado, es nuestra responsabilidad estar presente en las grandes discusiones y en la calle en el sentir comunitario de la ciudadanía.
Vendrán eleeciones municipales, y veremos el termometro político. En santiago hace falata un cambio. No más derecha asistencialista, se merece un nuevo rostro para la capital, y para el nuevo escenario que la Concertación en alg´´un momento dibujo con un lapiz y un papel un 5 de osctubre al ganar al Dictador Pinochet.
Si es no nno Convergencia, da lo mismo, pero no es lo mismo seguir bajo estos patrones de crecimiento de unos pocos, o de ver como proyectos son negociados en 4 paredes. Quiero ver a mi Chile, no al Chile de hoy.
Quiero poder transitar libre por la Alameda, quiero se respete el medio ambiente, una educación con oportunidades reales, una sociedad más contenta y menos preocupada de lo que hoy está.



























