
Hablar de María Rozas, es no sólo hablar de una gran mujer, profesora y dirigenta sindical; es hablar de su Testimonio de vida por la lucha constante, por sus ideales.
Tuve la oportunidad de conocerla de uniforme de liceo, en una de mis primeras reuniones como pre militante, en la sede de la 1er a comuna Santa Lucia del PDC de Santiago Centro, de calle Miraflores. Ahí pude dejar gravada la primera percepción sobre su vida política. Incansable luchadora, junto a otro gran hombre sindical, como lo fue Manuel Bustos, pero no sólo por los derechos sindicales, también por su pelea por la recuperación de la democracia bajo el régimen de facto del General Augusto Pinochet (1973-90).
María Rozas, encarnó en testimonio vivo el Humanismo Cristiano, impulsaba a jóvenes a seguir con el sindicalismo, a entender que cada día es un día para poder entregar lo mejor de cada uno por hacer valer la justicia social, pero lo más importante no perder la dignidad del ser humano, del trabajador en cualquier rincón de nuestro país.
Como se ha escuchado en los noticieros, María Rozas sufrió no sólo atropellos a sus Derechos Humanos del régimen de Pinochet, también de sus compañeros de
Ha partido, producto de un cáncer al estomago, nos ha dejado el pasado viernes 6 de mayo, en nuestros corazones y mentes estará presente su legado que cada chileno debe de seguir conociendo.
A no olvidarse, a seguir con su testimonio como huella de una gran mujer Democratacristiana, luchadora por los Derechos de trabajadores.
Un cariñoso saludo a su familia.


























